Putas para menores prostitutas cieza

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Había dos timbres, uno estaba abajo de la barra y otro en la habitación de pases. Si no salías a tiempo, también te multaban porque estimaban que vos habías hecho tu propio negocio dentro de la habitación. Si te emborrachabas, rompías algo, tratabas mal a los clientes. Tenías que tratarlos bien porque los clientes son de la casa. Debemos cuidarlos y estar agradecidas porque el negocio se sostiene por el cliente.

AK -Lograron que no me fuera. Lograron que estuviera agradecida por mi propia explotación. Lograron mi fidelidad y cariño. Por ejemplo, no se podían sacar a los clientes de la casa, porque eran de la casa. Cada vez que tenían oportunidad de charlar con nosotras nos decían: Antes de quedar como una estafadora, preferías ser fiel a los proxenetas y contarles si habías salido con uno o hablabas por teléfono.

Se nos incitaba a comprarnos celulares para mantener dulces a los clientes. El día del allanamiento yo odiaba a los gendarmes, a los fiscales. Los veía como una amenaza: Cuando allanaron, la ley de trata venía fuerte. Se estaban comprando pocos pasajes, se compraban pasajes a mujeres que fueran de confianza. Los proxenetas decían que en temporada alta tenía que haber un mínimo de 25 porque el hombre tenía que venir y poder elegir y porque las de siempre aburren.

Era importante poder ofrecer a la clientela… No eran todas mayores. A las menores las escondían. Tuvieron una causa hace muchos años por haber traído cuatro menores de El Calafate.

Todavía no estaba vigente la ley de trata y esa causa durmió porque quedó en el plano provincial y como muchas de esas causas terminan archivadas. Si una estaba borracha, siempre había quien te acompañe a la habitación, que te duche, que te sostenga el pelo mientras vomitabas. Si se te rompía un forro, siempre alguna te decía como higienizarte, como lavarte. Alguien que te dé una mano. Si alguien te golpeaba, siempre alguna te defendía y se cruzaba delante de ese violento adentro del prostíbulo y dijera basta.

Nosotras sabíamos que solamente entre nosotras podíamos cuidarnos y defendernos. Por eso, después del allanamiento me sentí muy sola. Carla era mi nombre del prostíbulo. El allanamiento fue en octubre de , entraron un montón de gendarmes con la fiscal, con una orden de un juez.

Yo siempre había sido una hija pródiga dentro del prostíbulo, y estaba con una compañera que siempre hacía quilombo, la echaban de un prostíbulo y yo mediaba con los proxenetas para no dejarla en la calle, prometía que la cuidaba para que se porte bien.

Hacía unos días, esta chica había hecho una salida y se encontró con el tipo. Eran como cinco y querían hacer una fiesta. Había droga en la mesa y muchísimo alcohol.

Ella cobró la salida, se tomó un par de copas de champagne, se dejó manosear, los tipos jugaron con ella y ella se fue. Estos tipos, zarpados, violentos, violadores, la fueron a buscar al prostíbulo. Al día siguiente, volvieron a ir, hablaron con la encargada, se quejaron de que no se la habían podido coger y amenazaron a la que estaba en la barra. Entonces, la encargada se asustó, la apretó a mi compañera y la incitó a devolver la plata. Yo estaba plenamente convencida de que, si había un sentido de justicia, desde el momento en que un tipo pagaba por tu tiempo y que te había manoseado y había tomado un tiempo X, ese dinero no era reembolsable.

Yo pienso eso, lo sigo sosteniendo para las mujeres en situación de prostitución. Cuando vimos el despliegue de gendarmes, pensamos que nos venían a buscar a nosotras por una supuesta estafa, por ese quilombo de la plata. La realidad es que no tenía nada que ver con eso, sino que todas éramos víctimas de la misma explotación y que era un allanamiento por trata de personas. Ese es un delito que yo desconocía, porque para mí la trata era la mina que estaba secuestrada, encerrada, con grilletes.

Yo no me identificaba con esa víctima de trata dura. De hecho, cuando declaré en la fiscalía yo le decía a la fiscal: Se trataba de un gran desconocimiento de la configuración del delito de trata. El inmediato fue cuando la fiscal me hace hacer una revisión sobre mi propia vida y mi historia.

Quién era Alika, cómo llegó al prostíbulo, en qué momento, en qué condiciones. Declaré cuatro horas y media y fue como estirar la manta. Me preguntaron qué conocía de Tierra del Fuego y noté que yo salía del prostíbulo a los hoteles, que los conocía todos, conocía el supermercado, la municipalidad, la policía, pero no había paseado. No conocía lugares de recreo. Conocía el casino porque nos mandaban a enseñarnos, a mostrarnos ante potenciales clientes que podían ganar e ir a gastar a los prostíbulos.

Íbamos y volvíamos caminando. Porque es una vida de mierda. Con mi madre en un primer momento tuve muchísima bronca, pero con la llegada del feminismo a mi vida pensé que es una víctima igual que yo. La violencia en su vida quedó cristalizada y la repitió tolerando la explotación de su hija.

Después de la rabia y a medida que fui avanzando empecé a reconocerme como víctima y a reconocer a otras víctimas. Las mujeres que había en el entorno del sistema. Mi compañera de habitación, la que se emborrachaba todas las noches y rompía medio boliche, la que facturaba millones para el proxeneta. No conocemos ninguna que haya levantado un imperio con su propia explotación. Ninguna que tiene posibilidades sigue tolerando ese tipo con quien no querés estar, ese tipo sucio, ese tipo que no te gusta, que te insulta, que te hace hacer cosas que no querés.

Nosotras no perseguimos a las mujeres en situación de prostitución: No a las fiolas, proxenetas ni a quienes quieren sindicalizar y explotar a nuestras hijas.

Se te rompe un forro, te golpean, te violan. Todas situaciones de un cotidiano. AK -El reglamentarismo, la parte dura que viene a instalar, a cooptar voluntades en compañeras feministas, ha sabido jugar, ha sabido moverse, mover estratégicamente fichas y se ha plantado de una manera seductora, sutil. Ha levantado banderas muy estratégicas dentro del feminismo para levantar el apoyo de compañeras que llevan luchas muy genuinas y legítimas.

Es una cuestión de poder. El ambiente se nota mas distendido. Entre ellos la cordialidad inicial ha dado paso a la complicidad.

Sobre los manteles una botella de cava y un par de copas azules junto a unos bombones de una reconocida marca francesa, que Juan Bautista trajo como regalo.

A pesar de todo; de la relajación y del clima intimista, a Juan Bautista no le gusta hablar de si mismo. Le produce cierto desasosiego y por ello solicita a María Dolores le amplíe en detalles el pretendido encargo, del que ya sabe que se trataría de una imagen sobre María Magdalena. La anfitriona coge unos folios que quedan en una esquina de la mesa y se dispone a leer el contenido.

Gentes que miran absortos a los tres crucificados; -aunque hay que precisar: El cielo, esa tarde es plomizo y las intensas rachas de viento se cuelan en aquel macabro escenario. Forman parte de la filosofía romana Después de la lectura se produce un silencio espeso en el salón. Tanto Juan como Dolores se miran sin decirse nada. En el semblante del escultor se produce la rara alquimia: La anfitriona decide romper el parentesis:. Incluso los pintores italianos la convirtieron en la musa del Nuevo Testamento; y San Gregorio Magno le endosó caprichosamente la etiqueta de prostituta!..

Esa escena que tu relatas me parece que no figura en los evangelios! En realidad las procesiones de semana santa se alimentan de muchas escenas de leyendas populares y sobre todo esta muy presente el cuarto evangelio, el de Juan; que es el mas fantasioso de los cuatro canónicos. Tiene mas que ver con Platón que con la realidad de los hechos. No es nada historicista. En cambio ella, lleva un par de años desactivada sentimentalmente.

Sus ultimas experiencias le dejaron un tanto hastiada y ahora puede que se sienta en esa "zona de confort", que llaman los psicólogos. Sumamente relajada, con las piernas estiradas; los pies desnudos y lanzando pequeñas volutas de humo, observa con delectación a su amigo modelo-escultor y decide contarle el periplo amoroso vivido con Mark, un ingles que había conocido en la costa, una noche de verano en un sarao de copas. Su pasión eran los viajes.

Viajamos a varios países europeos y alguno que otro de fragancias exóticas. Te digo que compartimos gastos, aunque nunca supe lo que era comer o cenar en un sitio medio decente. Yo que no hablo ni papa de inglés me sentía como un mono encerrado en la jaula. No podía hablar con nadie. Luego me percate que aquellos viajes eran una forma sutil y refinada de tenerme doblegada por entero a él.

Así que decidí retomar una nueva vida:

Lo voy a defender como la diez del abolicionismo, hace rato que tengo la camiseta. Es un vehículo para conocer historias. Mujeres que fueron captadas por redes de trata en situaciones muy vulnerables, convirtiéndose en mujeres con una violación en sus derechos como sujetas. Queremos llevar a conocer estas historias, las noticias del abolicionismo, sobre los allanamientos, sobre los proyectos de ley que hay, sobre actividades que se realicen en Buenos Aires y el resto del país.

Con este vehículo tan potente que han puesto en mis manos, que es como darle una navaja a un mono, quiero que se visibilicen mis compañeras. Con las que articulamos y con las que no hemos llegado a articular. Quiero que escuchemos las voces de ellas y generar este movimiento colectivo apuntando a cambiar la visión social. AK -Llegué a la trata de personas en , siendo una adolescente. No teníamos agua potable, ni para comprar una garrafa de gas, ni luz.

Yo tenía 18 años y mi hermanita tenía La dejé en la casa de una compañerita de colegio para que coma, mientras yo deambulaba por casas de amigos, rotando. Me puse a buscar trabajo y lo primero que conseguí fue levantar suscripciones de abogados en un boletín. Conozco un par de chicas que me hacen diferentes propuestas y finalmente llegué a una piba que me ofrece viajar al sur a la inauguración de un boliche y que iba a ganar mucha plata.

AK -No sabía, no tenía datos. Pero si hubiera sabido, igual hubiera ido. Porque no tenía ninguna otra posibilidad. Necesitaba traer a mi hermana a vivir conmigo, tenerla cuidada, asegurarle su educación, vestimenta, techo, alimentación. Cuando me dijeron que era mucha plata pensé: Me encontré con estar 90 días siendo explotada de una de las peores maneras que un ser humano se puede imaginar.

Me encontré con una falsa promesa de familia en el aeropuerto. En ese momento, yo me enamoré de ambos por la falta de contención, afecto y estabilidad no sólo en el plano social y económico. Ellos vinieron a ocupar un lugar en mi psiquis que para mí era fundamental en mi desarrollo como adolescente.

Vinieron a empoderarme desde un lugar que ni siquiera sabía que existía ni que una mujer podía empoderarse desde ahí. Hoy lo entiendo como un falso empoderamiento, una forma terrible de manipular a través de la explotación sexual. Esto se pudo desarrollar en un falso marco de legalidad, de violación de derechos humanos de las mujeres. No solamente éramos explotadas sexualmente sino que ellos obtenían un rédito económico a costa de esa explotación.

Pedro Montoya, el proxeneta, me decía que tenía que estar orgullosa: Era como cuando agitan a los milicos para que cometan una violación de derechos humanos, los incitan, los azuzan. Era el discurso de todos los proxenetas de los boliches, que las mujeres de la noche éramos cuidadas y respetadas. Yo pensaba que, a pesar de mi explotación, me iban a cuidar y querer.

Hace veintipico de años que tuve ese primer contacto con la trata, pero hoy es lo mismo. La trata y la explotación sexual van mutando y cambiando de forma, pero se siguen deslizando en nuestra sociedad.

Cuando entré en la municipalidad, me llamaba la atención que Pedro Montoya no hubiera subido. Después supe que se quedó abajo porque era jefe de inspectores municipales. El prostíbulo y su habilitación comercial estaban a nombre de su pareja. Así es como estratégicamente operan las redes de trata, se distribuyen todas las funciones. Después de todo eso, comenzó la explotación. Fueron 90 días seguidos. Al tercero, terminé con una bolsa de hielo en la vagina.

Habían ido los de la municipalidad, la policía, todos los que buscan las chicas nuevas y jovencitas. Todos querían estar mucho tiempo y por eso pagaban. Terminé sentada arriba de una bolsa de hielo. Le dije a Claudia, que metió la mano en el freezer y me mandó a sentarme arriba para poder continuar. AK -Tierra del Fuego es una provincia que fue forjada entre militares, buques pesqueros, petroleros.

Los primeros pesqueros que llegaron a llevarse la merluza eran japoneses y en los primeros prostíbulos que se instalan, las mujeres manejaban parte del japonés para hacerse entender con estas personas que eran clientes habituales.

Nota de la Redacción: San es una especie de sufijo japonés que significa señor o señora. AK -Mi vínculo con ellos era muy contradictorio, y estuvo vinculado a la imposibilidad de irme del prostíbulo.

Recordemos que la trata con el encierro, el secuestro, es un mito cuando hablamos del grueso de las mujeres en situación de trata. Se crea una situación de dependencia con el lugar y los propios proxenetas.

Puede ser enamoramiento o una relación familiar. Entonces a eso de las 10 empezaban a desfilar las mujeres en el baño y a apurarse unas a otras. Había dos timbres, uno estaba abajo de la barra y otro en la habitación de pases.

Si no salías a tiempo, también te multaban porque estimaban que vos habías hecho tu propio negocio dentro de la habitación. Si te emborrachabas, rompías algo, tratabas mal a los clientes. Tenías que tratarlos bien porque los clientes son de la casa. Debemos cuidarlos y estar agradecidas porque el negocio se sostiene por el cliente. AK -Lograron que no me fuera.

Lograron que estuviera agradecida por mi propia explotación. Lograron mi fidelidad y cariño. Por ejemplo, no se podían sacar a los clientes de la casa, porque eran de la casa.

Cada vez que tenían oportunidad de charlar con nosotras nos decían: Antes de quedar como una estafadora, preferías ser fiel a los proxenetas y contarles si habías salido con uno o hablabas por teléfono. Se nos incitaba a comprarnos celulares para mantener dulces a los clientes.

El día del allanamiento yo odiaba a los gendarmes, a los fiscales. Los veía como una amenaza: Cuando allanaron, la ley de trata venía fuerte. Luego me percate que aquellos viajes eran una forma sutil y refinada de tenerme doblegada por entero a él. Así que decidí retomar una nueva vida: Luego surgió esto de la cofradía y ahí sigo!. Lo del encargo no lo veo claro; nos meteríamos en un berengenal! Estas cosas religiosas como tienen tantas lecturas, son tan ambiguas La gente que las contemplan no se cuestionan si aquello responde a lo que se supone fue la historia y mucho menos si la Magdalena era rubia o morena, o Pilato era un psicópata.

Bautista permanece comodamente arrellanado en el sillón isabelino; cuando María Dolores se levanta alzando su vaso para brindar con el por el hipotético viaje a París. Ya que esta noche ha sido plena de confianza entre los dos, y por si no lo sabías, uno de mis apellidos es Pérez; por tanto y aunque solo sean unas gotas, llevo sangre judía; -de los judíos sefarditas que la reina católica expulso de Castilla y se refugiaron en Mallorca.

Y que jamas fundó iglesia alguna; y por supuesto nunca fue cristiano-, como nos hicieron creer. Las palabras de María Dolores dejan noqueado al escultor; sorprendido por el giro que dio la velada cuando ella deshace el nudo del cinturón que cierra el batín de seda negra; para con un delicado gesto de manos dejarlo caer hasta el suelo.

Debajo no quedan otras prendas mas que su propia piel. Bajo el cono de luz, la figura enteramente desnuda, resplandece en tonos de miel y cobre, con un aura plateada que envuelve su cabeza y Juan se estremece en la distancia; siente ternura y admiración por lo que acaba de presenciar. Y de nuevo, las pupilas color tabaco arponean el rostro del escultor, que parece una figura de un cuadro de Caravaggio a la luz de las velas. Ese romano que se cargó a cientos de judíos y samaritanos y que fue recluido en las Galias por Tiberio hasta su suicidio.

Hicieron caer todas las culpas en el pueblo judío y hasta en nosotros mismos, como se nos dice en los sermones. Portada Opinión Juan Bautista recibe un extraño encargo. Valora este artículo 1 2 3 4 5 9 votos. La anfitriona decide romper el parentesis: Artículos relacionados por etiqueta El Viaje a Ninguna Parte. El Viaje a Ninguna Parte. Deseo recibir noticias en mi correo electrónico: Sí, acepto Política de Privacidad.

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putas para menores prostitutas cieza Debemos cuidarlos y estar agradecidas porque el negocio se sostiene por el cliente. Le dije a Claudia, que metió la mano en el freezer y me mandó a sentarme arriba para poder continuar. AK -No sabía, no tenía datos. Tenías que tratarlos bien porque los clientes son de la casa. Así que decidí retomar una nueva vida:

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