Club de prostitutas hotel con prostitutas

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Tanto Pablo como yo nos hacemos preguntas sobre el pasado de Irina que no llegamos a expresar. Nos ponemos con las cervezas. La camarera nos insta a aprovechar, porque en 10 minutos pasan a costar 9 euros. Señala a un cuadro en el que se detallan precios y horarios de una gran discoteca aplicados a un salón oscuro repleto de camioneros. Es una puertecita pequeña enfrente de la recepción, sin ventanas ni adornos; por los flujos de personas se intuye que es el epicentro del complejo.

El complejo es el paraíso del camionero. Hace rato que sabemos qué vamos a encontrar en la whisquería, pero entramos igualmente por puro compromiso con la información y, también, para comprobar si esas cosas que nos contaron siempre amigos de amigos son ciertas. Cierro la puerta y empiezo a contar. Al menos hay 50 clientes y otras tantas prostitutas.

Parece el lugar que escogería Granados para cerrar un acuerdo. Basta con una mirada para seducir a cualquiera. Después cliente y trabajadora se retiran a una esquina; él se bebe la copa, ella le mete la mano en la bragueta como si fuese parte de la conversación.

Curiosamente estos dos sectores, camioneros y prostitutas, comparten un conocimiento por encima de la media sobre la situación geopolítica de los países de Europa del Este. Por esa puerta se accede al montacargas que, gracias a las puertas de emergencia, separa las zonas civil y militarizada del hotel. Casi todos los clientes que han ido entrando por la puertecita nunca salieron.

Las chicas sí han ido regresando al bar, de modo que Pablo y yo estamos casi solos ante la jauría humana. De repente nuestro desinterés, forjado a base de driblar miradas, deja de surtir efecto y dos chicas vienen a por nosotros. Hace un mes, la Audiencia Provincial asturiana dictaminaba su cierre tras el enésimo pleito contra los siempre presuntos propietarios.

Dos días después, un artículo en la prensa local: Siempre oculto tras supuestos testaferros: Él lo niega todo terminantemente a este diario: En su lugar, telefonea al periódico un señor llamado Miguel Pérez , que asegura ser el responsable de la actividad: Aprovechando la coyuntura, las tres mujeres nos cuentan -protegidas en el despacho de un abogado- cómo es la vida en un putiferio de carretera. Morbo poco, explotación laboral mucha. Son prostitutas, pero podrían ser teleoperadoras hartas de ser pisoteadas.

Como reza el dicho: Lo cuentan ellas solas. Tandas de 21 días [la otra semana del mes es para la regla]. Era todo un fraude. Teníamos contrato, con sueldo de euros.

Por supuesto, no nos lo pagaban. De los 30 euros de cada copa, la mitad era para ellos. El contrato era de camarera, o de animadora, o de no sé qué de ocio. Da igual, todo mentira.

Si te ibas con un cliente, te cobraban 90 euros por salir, pero también si te ibas con tu novio. La jornada era, como es en todos los puticlubs, de cinco de la tarde a cinco de la mañana Si no bajabas justo a la hora en que abrían, multa. Desde el exterior, si no fuera por un neón iluminado en forma de globo que anuncia que se trata de un club, la mansión ajardinada y con piscina pasaría por un chalet privado con una mezcla estética de castillo de Disney y estilo suizo.

Tres o cuatro clientes juguetean, ríen, manosean, abrazan, también esperan. Alfredo, uno de ellos, es un habitual de la sala de alterne y no tiene miedo de dar su nombre y hablar. Alfredo mira hacia abajo mientras habla, como si estuviera contrahecho. Pero es una postura, no un defecto físico. Y una actitud algo vergonzosa. Las chicas le conocen, le saludan y le besuquean. Siempre se toma una copa; a veces, las menos, paga por subirse a una habitación.

En privado, muchos alardean ante sus amigos. Esta tarde no hay mucho ajetreo en El Romaní. Cuentan que antes, hace sólo cinco o seis años, en la época de la bonanza económica y el pelotazo inmobiliario levantino, estaba siempre iluminado. Eso quería decir que todas las habitaciones estaban ocupadas. Para saciar el sexo había que esperar turno. Algunas prostitutas se sacaban Pero la crisis también ha hecho mella en este sector desregularizado, que todavía se mueve en un limbo jurídico, ni legal ni prohibido.

A Naomi, de 22 años, le cae la cabellera bruna casi hasta la cintura. El escote es muy generoso. Antes había trabajado de azafata y afirma que hace poco que se dedica a la prostitución. Naomi espera sacar de promedio unos 3. Al menos esa es la media de sus compañeras en El Romaní, como Yessica, paraguaya de 24 años. Como sucede con la mayoría de los inmigrantes, que siempre aspiran a volver a su país de origen, las prostitutas siempre manifiestan su deseo de dejar el oficio al cabo de un tiempo.

club de prostitutas hotel con prostitutas Recibir durante una semana a varios hombres en tu habitación, llama mucho la atención. Pero su vida se reduce a unos ocho metros cuadrados de habitación y a una sala con una barra y unas luces que parece una pista de baile. Un garito que no hay manera de cerrar. Aquí han actuado también Los Chicos o Manolo de Vega. El contrato era de camarera, o de animadora, o de no sé qué de ocio. Y por la ventana, en ladrillo visto, un pasillo del complejo con preciosas vistas a un cajero del Banco Popular.

El primer alcalde de España que apoya los clubes de alterne. En el pueblo hubo quien le criticó. Precisamente José María, un cordero de Dios, poniendo aquel cartel en un antro de perdición. Nadie salía de su asombro. Él explica ahora, en frío, que fue una encerrona.

Le invitaron a comer los del club y, como dice ser "hombre de bien", de los que no les gusta hacer un feo a nadie, allí que se presentó. Sin saber que iba a quedar inmortalizado como el primer edil en apoyar a los nigths clubs. Le dejó mal sabor de boca aquel traspiés. Pero nunca lo propongo yo". La indiferencia de primeras, esa mueca que pone José María a los que quieren acabar la noche en el club, es su pequeña venganza contra el negocio.

Aquí han actuado también Los Chicos o Manolo de Vega. Hay clientes de todo tipo: Se baila cumbia, salsa, merengue. La mayoría de las prostitutas son de Paraguay. Las redes de captación de chicas, antes instaladas en Brasil y Colombia, se han fijado ahora en el país suramericano.

Trabajaba antes en su país de camarera con un sueldo miserable. Le propusieron venir a España para trabajar en el burdel. No soy esclava de nada. Vine a ganar dinero", asegura. Sólo le molesta que le pidan "perversiones" en la cama y que vengan algunos clientes a prometerle que le van a hacer los papeles y a sacarla de este mundo. No se escuchan esta noche historias tristes.

Aparentemente, todo es juerga, diversión. Ni rastro del drama de la prostitución. Nadie habla sobre los problemas que supone abandonar un país, vivir en un club de carretera, venderse al primero que entre. No cabe hoy esa versión en la sala El Molino. Las chicas le saludan, le vitorean, y él no para de preguntarles de forma retórica si éste es el sitio donde mejor les han cuidado.

Todas dicen que sí, claro. Flores cuenta que la treta para saltarse la legalidad es decir que esto es un hotel, con una discoteca, donde las chicas pagan 40 euros al día por habitación y comida, y que ellas hacen lo que quieren con la gente que frecuenta el local. Flores se jacta de que en la puerta hay un cartel en el que se lee: La policía ha hecho varias redadas en el club. Basta con teclear en Google el nombre de su local y aparecen noticias de que hablan de la desarticulación de la mayor red de prostitución en la zona.

La cosa siempre acaba igual: Después llegan otras; a veces, las mismas de forma encubierta. Flores cree que sus ex compañeros deberían dedicarse a "combatir la delincuencia de verdad", y no a inflar las estadísticas con este tipo de detenciones. Por eso es que la ubicación es absolutamente perfecta", explica el jefe de marketing de la compañía, Michael Beretin. En Saarbrücken hay preocupación por el crecimiento de la industria del sexo transfronteriza.

Los críticos afirman que la prostitución callejera ha aumentado pese a la creciente presencia de prostíbulos regulados. La alcaldesa socialista de la ciudad, Charlotte Britz, apoyó las nuevas leyes de la prostitución cuando fueron introducidas en , pero ahora cree que la liberalización ha ido demasiado lejos. En cambio, debemos acordar normas sobre una base paneuropea y luego no tendríamos turismo sexual de un país a otro", agrega.

La idea de un acuerdo transfronterizo podría recibir un impulso el martes, cuando el Parlamento Europeo vote sobre respaldar o no oficialmente el estricto modelo sueco. Media playback is unsupported on your device. Los "escorts" que quieren cambiar la imagen de la prostitución masculina. Francia debate ley para penalizar a los clientes de prostitutas. Pagar por sexo podría llegar a ser ilegal en Europa.

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