Callejeros prostitutas barcelona prostitutas por necesidad

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Anela defiende la legalización de la prostitución y estima que, si llegara el caso, el Estado recaudaría unos 4. Anela cuenta con un centenar de asociados, a los que exige que no haya violencia, drogas ni menores. Uno de esos clubs es El Romaní de Valencia, donde las mujeres pagan 60 euros al día por la habitación y la comida y son libres, en teoría, de trabajar las horas y los días que quieran. Técnicamente, las prostitutas son huéspedes que gustan de irse al bar del hotel a alternar y suelen acabar yéndose acompañadas a su habitación.

Esos son los vericuetos que permiten la prostitución en España. En los lugares donde se ha ejercido presión policial en la calle, las trabajadoras sexuales se refugian en los locales de alterne; en los lugares donde se han cerrado locales, como en Castelldefels, toman la carretera. Juana nombre falso , una rumana, se apuesta cada día, haga sol o llueva, haga frío o calor, en la autovía de Castelldefels, a veces se lleva una silla y todo.

La conversación termina bruscamente. Sólo quiere dedicar un par de minutos si no hay pago previo. Acompaña a sus clientes, la mayoría casados, a exposiciones de arte o luce como compañera de mesa.

Paula VIP, que oculta su identidad real porque trabaja de administrativa por las mañanas en una empresa, decidió prostituirse hace unos tres años tras una separación matrimonial que la dejó endeudada y publicó su experiencia en un libro que se titula como su blog.

Deja que los periodistas suban a su habitación un mediodía, fuera de horas de trabajo. Pide que no se cite el club de carretera en el que trabaja, en las afueras de Alicante.

A falta de armario, tiene la ropa tendida entre dos sillas acolchadas. Se entretiene con una pantalla plana colgada de la pared.

Sobre la mesilla tiene una foto de su ex novio, afirma, el mismo que la metió en este oficio cuando se quedó en el paro. No despeja muchas dudas, ni cómo llegó ni si dispone de libertad para moverse, aunque dice que a veces se va a la playa, a pasear en invierno o a bañarse en verano. Pero su vida se reduce a unos ocho metros cuadrados de habitación y a una sala con una barra y unas luces que parece una pista de baile.

Y luego pide dinero, euros, para seguir con la entrevista o para lo que se quiera. Es hora de irse. Por la carretera nacional de Alicante a Valencia, hay tramos con prostitutas en las dos cunetas.

Las disputas por el control del territorio son infrecuentes dentro de la coexistencia pacífica que rige las relaciones entre los grupos de prostitutas, a menudo en manos de proxenetas.

Por el paseo central de la Rambla se mueven a sus anchas las subsaharianas. Y en la acera derecha del tramo final de esta vía, cerca de la estatua de Colón y del puerto, se apostan las travestidas españolas. Allí espera Pamela, una rara avis en el rígido mapa de la prostitución callejera.

Vino a España por motivos muy distintos a los de Jennifer y Jow. Si las nigerianas lo hicieron por necesidad económica, la argentina llegó hace unos años "en busca de libertad".

Para ella, esa libertad significa poder completar su cambio de sexo. A pesar de todo, la echaron de la discoteca donde trabajaba cuando su tratamiento hormonal se hizo evidente y lleva un año haciendo la calle. Pero prefiero estar aquí y mantener un nivel. A sus espaldas se vislumbra una imagen insólita de la Rambla: El dispositivo policial puesto en marcha con urgencia esta semana por el Ayuntamiento y la Generalitat para acallar las críticas las ha ahuyentado del centro.

A Pamela, la policía le es indiferente: Por eso no nos molestan". No dejan de jodernos desde los Juegos del 92", tercia Margarita Carreras, que vivió los cambios de la Barcelona olímpica y ahora ayuda a las prostitutas.

Erika, que nunca ha trabajado con proxenetas, dice que conoce "muchísimas chicas explotadas que vienen a España engañadas". En Holanda, la prostitución es legal y las trabajadoras del sexo cuentan con todos los derechos y tienen también las obligaciones que cualquier otro trabajador.

Su perfil es el de una mujer de 20 años, de nacionalidad rumana y con residencia legal en España. Deberían trabajar en espacios seguros, con luz, limpios y con policía de proximidad", señala Cristina Garaizabal.

Nacho Pardo es coordinador del Comité de Apoyo a las trabajadoras del sexo y también se muestra en contra de "limpiar las calles de prostitutas" y a favor de "afrontar el problema de raíz". Cree que con las multas se criminaliza a todo el colectivo y critica la actitud "hipócrita" de las administraciones "que se niegan a entrar en un terreno tan fangoso".

Tanto el Comité de Apoyo a las trabajadoras del sexo como Hetaira aseguran que la crisis, como en todos los sectores económicos del país, ha afectado a la prostitución. Ana vive en Madrid con su hijo, que acude cada día al instituto y cree que su madre va a limpiar. Con gafas de sol y gorra se ofrece en la calle Montera. Todos viven del dinero que les mando ", afirma. Desde Hetaira aseguran que incluso hay mujeres con otros trabajos mal pagados que aumentan sus ingresos con la prostitución.

Desde el Comité de Apoyo a las trabajadoras del sexo señalan que algunas han entrado por la crisis pero otras también han salido por el mismo motivo. Los colectivos que trabajan con las prostitutas dicen que no se puede hablar de un perfil claro porque hay muchos tipos de prostitución. Las hay que ganan euros al mes, 2. Mirar para otro lado no es la solución", concluyen desde Hetaira.

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El incidente despierta a los vecinos, pero acaba pronto. De momento, nadie les ha dado otra opción. El dispositivo policial puesto en marcha con urgencia esta semana por el Ayuntamiento y la Generalitat para acallar las críticas las ha ahuyentado del centro. Tanto la Generalitat de Cataluña como el Ayuntamiento de Barcelona sancionan tanto a prostitutas como a clientes aunque ellas pueden sustituir la multa por cursos formativos. Estas organizaciones criminales mejores prostitutas valencia prostitutas domicilio como objetivo mujeres de países con dificultades económicas como Brasil, Paraguay, Nigeria, Rumanía y China. Cobran 30 euros por servicio, de los que se quedan Mi hija lo sabe pero si mi hijo, de 20 años, se entera, se muere ", asegura. callejeros prostitutas barcelona prostitutas por necesidad

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