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Cualquier cosa puede pasar. En las esquinas alrededor de ellas siempre hay tipos como vigilando. Al poco rato salió otro con una vara de metal para pegarle en las piernas, le dejó varios moretones que ella nos mostró. Y esos son solo algunos peligros a los que se exponen las trabajadoras sexuales del Santa Fe. Muchas han visto los cuerpos ensangrentados de sus compañeras en los moteles, muertas de varias puñaladas. O han sufrido por los bolillos de los policías durante las intervenciones militares que "apaciguan" por pocos días los crímenes del barrio, "solo para mostrar resultados", dicen ellas; y que les pegan "solo por pegarnos, por vestirnos de mujeres".

Es un subregistro, claro, porque hay municipios donde no existen reportes y muchas denuncias que nunca se realizan. Por eso los clientes creen que pueden hacer con nosotras lo que quieren, solo por darnos unos cuantos pesos. Mi cuerpo ha sido maltratado, violentado, en muchas ocasiones; me han humillado de muchas formas", cuenta en otro momento Marcela Agrado, de 42 años, que ejerce la prostitución desde muy niña.

Agrado, así se rebautizó por el trans que personificó Antonia San Juan en la película ' Todo sobre mi madre' , de Pedro Almodóvar. Se la vio por casualidad cuando se refugiaba en una fundación de teatro, tiempo en el que vivió en la calle, con solo 16 años.

Marcela sabe bien lo que es sobrevivir. Porque eso es lo que hacen las trabajadoras sexuales trans, sobrevivir. Marcela se levanta a las 10 de la mañana porque trabaja hasta la madrugada, aunque a veces lo hace para ahorrarse el desayuno. En esos andares de la vida no pudo aprender a leer ni a escribir, por eso toma fotos.

Busca con el lente otras miradas de su marginación. Eso es lo que queremos mostrar, que no somos diferentes al resto de mujeres ", dice Marcela. Y es lo que hacen con La Esquina…. El sueño de desestigmatizar.

El tipo le pagó 50 mil pesos 17,5 dólares por la amanecida, y pagó otros 80 mil 27,9 dólares por la habitación del hotel donde se quedaron. Comimos rico, vimos televisión, lo volteé y 'tra, tra, tra'.

En la mañana el me volteó a mí y ya". Gina Alexandra Colmenares cuenta la osadía de su noche anterior en pleno viaje en Transmilenio.

Todos la observan, no le importa. Gina es una trigueña alta y estilizada de 21 años. Amo ser quien soy ". No lo necesita aclarar, su seguridad se nota al andar. A los que le parecen atractivos les coquetea con piropos. Queremos visibilizar a la comunidad transgénero del barrio que ha sido históricamente excluida, no solo aquí. Y que a través de sus mismas historias logremos desestigmatizarlas y desmitificar el trabajo sexual ", agrega.

Y así lo hacen. Las chicas llegan con sus mejores pintas para lucir en las fotos, resaltando su feminidad. Hasta debajo de un puente, eso se hace rapidito y ya. Pero plata es plata, es comida— dice Lorena Barriga. Esas son las que andan en la calle; en los bares, moteles y discotecas es otro cuento. La pobre tenía una silla toda maltrecha— dice Lorena.

A la pobre le toca caminar agarrada de quien sea— dice Marcela Agrado. Hace pocos meses, a Wendy, una chica trans que nació sin mitad del brazo izquierdo, le aplicaron mal una inyección recetada por orden médica y perdió su pierna derecha. Del dolor intenso que sintió solo se recuperó cuando le amputaron la extremidad.

Para relatar todas esas historias de vida y empoderar a las mujeres trans sobre sus derechos y formas de exigirlos, nació en septiembre del año pasado La Esquina. Todo comenzó en unas reuniones del Centro de Atención de la Diversidad Sexual -Caids- en el que varias líderes trans, como Marcela, Lorena y Gina han desarrollado proyectos sociales para las personas que han sufrido daños psicológicos, sexuales y físicos.

Inició como un mural en las instalaciones de la sede. Se definen en un consejo de redacción que realizan cada dos semanas. Funciona como un periódico cualquiera, solo que este se basa en trabajo voluntario. Era una persona inteligente y había invertido bien su dinero y pagado la carrera universitaria de sus dos hijos, los cuales, por cierto, ignoraban el pasado de su madre.

Pero lo peor no es eso, sino el miedo que pasas. Ser prostituta es tener todo el tiempo mucho miedo". Me he acordado de las palabras de mi amiga estos días pasados, a raíz de la detención de la enésima mafia de explotación de mujeres en España. Pero por debajo de la apariencia festiva se remansa el horror. Las explotan, las pegan, las aterrorizan.

Sólo les permiten una jornada libre cada 21 días coincidiendo, supongo, con la llegada de la regla, que debe de menguar su rendimiento y les confiscan casi todo el dinero, con la sobada excusa de pagar la deuda de su viaje a España.

La próxima vez que pases por delante de uno de esos tugurios de carretera, recuerda que sus neones son probablemente la entrada a un infierno. El miedo, sí, el infinito miedo, como decía mi amiga. Resulta increíble que, siendo como es la prostitución algo tan viejo como el mundo, la sociedad bienpensante todavía no se haya atrevido a encarar el asunto abiertamente.

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También sé que defiendes tus acciones y probablemente piensas que me has tratado bien, que fuiste amable, nunca malvado y que no violaste mis límites. Y no, no me iba a casa después de que hubieses terminado. De qué hablamos cuando hablamos de belleza trans. Las calles las "curtieron". Era una gran actriz. Para las prostitutas con las que hablamos, no es tan así. Cuando finalmente te regañabay dejaba claro que no te iba a volver a tener como cliente si no respetabas muchas putas prostitutas españa reglas, me insultabas a mí y mi papel como prostituta. Cómo le van a comprobar a usted, con evidencias, que a usted se la estaban comiendo. lasprostitutas prostitutas reales

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