Prostitutas de club estereotipos de las mujeres

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Salma se coge a su madre con una mano y sujeta el patinete con la otra. Marga se quedó viuda del padre de Salma hace dos años. Viven separados, pero a veces Marga se queda a dormir en la casa de él, o al revés. Se trata de una historia de amor bien curiosa porque se conocieron cuando Marga tenía 14 o 15 años y él 18 o Entonces, Marga trabajaba en la casquería de la Boquería, pero pertenecía a un grupo de voluntarios que dedicaban el tiempo libre a ayudar a personas dependientes.

José, su novio actual, pertenecía también a ese grupo de voluntarios, y se conocieron realizando esa actividad. Como tenían preocupaciones comunes, hablaban mucho.

Con el tiempo, cada uno se convirtió en el amor platónico del otro. Durante todos estos años, supe que llamaba a casa de mis abuelos para preguntar por mí. No es que si le pidiera ayuda no me la diera, pero quiero salir adelante por mí misma.

Nuestra relación ha ido evolucionando hacia una relación de tolerancia. Todos los hombres con los que he estado han sabido a qué me dedicaba.

Siempre he tenido el privilegio de no esconderme, que es lo normal en mi profesión. Marga perdió a sus padres en un accidente de automóvil cuando tenía 10 años.

Se educó con sus abuelos, que aceptaron su decisión de hacerse prostituta. Me dijeron que tuviera cuidado de adónde iba y de por dónde me movía. Y que siempre tendría su casa abierta.

Yo, al principio, llamaba a mi abuela y le decía: Siempre prevaleció el amor que nos teníamos. Después de dos o tres trasbordos y decenas de estaciones, salimos del metro y emprendemos un recorrido por el laberinto de calles del Raval. Es media mañana, pero algunas se encuentran ya llenas de prostitutas.

Me parece imposible que haya trabajo para todas y es evidente que no lo hay. Salma va pasando de unos brazos a otros. Todas las mujeres la besuquean. Algunas abren el bolso y le regalan un euro. Marga se detiene un rato con cada una. Las hay de todas las nacionalidades. La asociación dispone de un pequeño despacho en el centro cívico Pati Limona. Acuden a la reunión Isabel Holgado, la antropóloga con la que cenamos la noche anterior; la propia Marga, y dos personas que trabajan para la organización: Olimpia, una cubana que no para de hablar ni de reír, y Valeria, una chica brasileña tímida y circunspecta.

Todas se muestran preocupadas por la situación del sector. Cada una relata las experiencias que ha tenido en sus visitas a las esquinas o a los pisos a los que acuden para concienciar a las chicas de la necesidad de utilizar preservativos, de defender sus derechos, de denunciar los casos de malos tratos o la existencia de menores.

Unas pasean y otras permanecen sentadas en sillas. Algunas forman grupos y otras permanecen solitarias. Nuestra llegada es bien recibida. Les damos condones y lubricantes y folletos. Olimpia, la cubana, se presenta a todas diciendo:. Si necesitas abogado, médico, llama a este teléfono. Después buscamos por la zona a una menor que alguien ha visto durante los días pasados.

Siempre que ven a una menor, avisan a la policía porque cerca de ella hay, casi con toda seguridad, alguien que la controla. De ser así, se ocupan de que se lleven a la menor y a la controladora en distintos furgones.

No damos con ella. En la ronda de San Antonio, las prostitutas se cuentan por decenas. Todas se quejan de la falta de trabajo. Muchas llevan tres o cuatro horas sin hacer un solo servicio. Olimpia saca el móvil y llama a alguien. Luego queda con ella para llevarla el miércoles al médico. El miércoles vengo y te llevo al médico. Intentaremos que no te cueste nada. Y así vamos, de esquina en esquina, hasta que se nos acaban los preservativos y los folletos.

Pasan de las dos de la tarde. Marga va a trabajar ahora en esa misma calle, pero le propongo que comamos algo primero, de modo que nos sentamos en la terraza de un bar y pedimos unas raciones. Marga ha salido de casa vestida para hacer la calle, pero no lleva nada realmente escandaloso. Simplemente va un poco ceñida. Ya hemos dicho que no vende magia ni fantasías venéreas, vende sexo cotidiano y conversación.

Durante la comida, me habla de las extranjeras. Aquí, en un McDonalds puedes comer por tres euros. A ver qué le cuentas a una persona que te dice eso, o que te dice que su madre la puede vender. Estas mujeres tienen que aprender mucho, muy deprisa, y no perder la razón en el proceso. Puede dar o recibir sin la carga de la reciprocidad, ser enteramente egoísta, especialmente agresivo o pasivo y no solo la mujer no se molesta, sino que luce excitada.

Él no es responsable por ella de ninguna manera. Se sabe que estas son actuaciones, pero no importa. Para él, la ilusión de autenticidad es suficiente. El hombre es incapaz de combatir sus urgencias sexuales y busca satisfacer sus impulsos y la diversidad erótica.

Piensa que tener sexo anónimo y sin compromiso con prostitutas es menos inmoral y arriesgado para su matrimonio que tener aventuras significativas de largo término a espaldas de su pareja.

Tap here to turn on desktop notifications to get the news sent straight to you. Uno de los ejemplos de este tipo de chicas, vino de la mano de una vecina próxima a mi vivienda. Sus ropas caras, su peluquería semanal y su coche descapotable, nada tenían que ver con el nivel de vida familiar.

No hay una transacción económica directa por el servicio prestado, pero sí una cesión del cuerpo a cambio de cumplir con el deseo de alcanzar una vida de lujo. Algunas de ellas, terminan viéndose involucradas en la prostitución, de manera directa o indirecta, tal y como se refleja en el blogger Words For Change.

Recuerdo la primera vez que acudí a la Casa de España en Casablanca, un espacio visitado mayoritariamente por hombres marroquíes de clase alta y chicas jóvenes, también marroquíes.

Su objetivo era claro, había estudiado una carrera y no dudaba querer trabajar de ello, fuese como fuese. Existe una gran distinción entre la prostitución ejercida en pueblos y ciudades, tal y como pude observar en Khemisset y Azrou o en Rabat , Marrakech y Tanger. El analfabetismo y la soledad son dos de las características principales de estas mujeres. Otra cosa bien distinta, es la que se ejerce en ciudades, especialmente turísticas.

La Organización Panafricana de Lucha contra el Sida en Marruecos lanzó un escalofriante estudio sobre la prostitución en el país. Las motivaciones de las mujeres que han desencadenado en la venta de su cuerpo se basan en el grado elevado de analfabetismo y pobreza, especialmente de las mujeres provenientes de las zonas rurales.

Ese fue el caso de Oumaima, una muchacha de apenas 16 años que fue reclutada para trabajar en el servicio domestico, como interna. Poco tardó el padre de la familia en solicitarle favores sexuales a cambio de un dinero que le permitiese ganarse unos dirhams extras.

A los trece años se escapó del hogar familiar, de una aldea próxima a Fez, para adentrarse en el infierno de la calle. Para poder llevarse algo a la boca, subsistió durante años entre robos y la venta de su propio cuerpo.

Ese fue el caso de Khadija, una mujer de 42 años, madre de 3 hijos y repudiada por su marido y familia, quien la consideraba responsable del fracaso familiar. Para otras mujeres, la prostitución a través de la emigración promete unos objetivos golosos: En pocos años, acumuló lo esperado, volviendo a Marruecos.

El mes pasado trabajaba desde la una de la madrugada hasta las nueve de la mañana en el Fórum. Allí lo hacemos dentro de los coches. A las diez entraba en un hotel, a arreglar habitaciones, hasta las seis de la tarde. Dormía desde las siete hasta la once, y vuelta a empezar. Entre una cosa y otra saco para salir adelante. He de pagar ese internado y las colonias de verano. Marga, al contrario que Antonia , ejerce en la calle desde hace mucho tiempo. En los pisos dependes de cómo le caigas a la gobernanta y has de entregar la mitad de lo que ganas.

Antonia cobra 60 euros por servicio, de los que percibe Marga no tiene una tarifa fija. En torno a Otro problema de los pisos es que a veces presionan a las prostitutas para que trabajen sin condón o hagan cosas que no quieren. De hecho, en algunos hay dos tarifas, una con y otra sin. Se han dado casos también de clientes que han violado a alguna prostituta y los dueños del piso no han defendido adecuadamente sus derechos. A los problemas tradicionales se suma ahora el de una inmigración masiva, incontenible, para la que la prostitución constituye una salida de emergencia.

La falta de regulación del sector beneficia a los explotadores, a las redes de traficantes, a las mafias. Una puta no puede ser contratada en calidad de tal ni darse de alta como autónoma ni cotizar a Hacienda ni sindicarse ni tener una cartilla de la Seguridad Social ni acceder en su día a una jubilación.

Y esto es lo que piden: Quieren entrar en un sistema que las rechaza, pero que es cliente de ellas. Antonia se ha presentado a la cita con un vestido muy elegante y sutilmente escotado. Es probable que venga de trabajar, aunque suele descansar los fines de semana. Es suramericana y llegó a España para trabajar en un club que abandonó tras liquidar la deuda que le permitió hacer el viaje.

Desde entonces ha trabajado en muchos sitios. Antonia tiene 28 años y Marga, como hemos dicho, Viéndolas juntas, tan distintas, se me ocurre que una vende sexo de fiestas de guardar y la otra sexo de días laborables. Y hay consumidores para todos los gustos. Muchos, cuando se les ha acabado el tiempo, pagan una hora extra para poder hablar. El sexo es, con frecuencia, la coartada para hablar. Y a una prostituta se le cuenta todo.

No te puedes ni imaginar los conflictos que tiene la gente. Mientras conversamos , el camarero se mueve a nuestro alrededor disimuladamente, con curiosidad. Han tenido que trasladarse desde el Raval porque los alquileres, en este barrio, se han puesto por las nubes.

Desayunamos en una churrería que hay debajo de su casa. Salma dormita en brazos de su madre con el patinete aparcado a medio metro. Mientras tomamos el café, Marga me cuenta que en fueron al Senado para hablar ante una comisión. Cuando se enteraban de quién era la prostituta, empezaban a apartarse de ella y a mirarla de un modo especial. Lo de la antropóloga les pareció muy bien, pero cuando se enteraron de que yo era la prostituta, dijeron que tenían que consultar antes de acreditarme.

Era una comisión sobre prostitución y se preguntaban si debía estar presente la prostituta. La niña tiene un comportamiento normal desde cualquier punto de vista que se mire. Conoce a todo el mundo y todo el mundo la conoce a ella. Es un sueño, pero tarde o temprano lo realizaremos. Cuando murió mi marido, su familia quiso quitarme a la niña y me llevó a juicio. Pero el informe médico-forense me dio la razón a mí.

Decía que Salma tenía, a mi lado, todo lo que necesitaba una niña. Yo he visto casos de mujeres a las que los servicios sociales les han quitado a sus hijos y les han destrozado la vida.

Yo me levanto por las mañanas y lo primero que veo es su sonrisa. Forma parte de mi vida como yo formo parte de la suya. Y la educo en el respeto a todo el mundo. Me cuenta esto en el metro , donde nos dirigimos al Raval para dejar a la niña en casa de una amiga de Marga. El vagón va medio vacío, de manera que nos sentamos juntos, en un asiento de tres. Salma se coge a su madre con una mano y sujeta el patinete con la otra.

Marga se quedó viuda del padre de Salma hace dos años. Viven separados, pero a veces Marga se queda a dormir en la casa de él, o al revés. Se trata de una historia de amor bien curiosa porque se conocieron cuando Marga tenía 14 o 15 años y él 18 o Entonces, Marga trabajaba en la casquería de la Boquería, pero pertenecía a un grupo de voluntarios que dedicaban el tiempo libre a ayudar a personas dependientes.

José, su novio actual, pertenecía también a ese grupo de voluntarios, y se conocieron realizando esa actividad. Como tenían preocupaciones comunes, hablaban mucho. Con el tiempo, cada uno se convirtió en el amor platónico del otro. Durante todos estos años, supe que llamaba a casa de mis abuelos para preguntar por mí.

No se le permiten emociones que amenacen el matrimonio, debe practicar sexo seguro y usar completa discreción. Es un adicto sexual y las prostitutas proveen un alivio síquico temporal a hombres con conflictos de culpa y responsabilidad, que piensan que esas relaciones no ponen en riesgo su familia, su carrera ni su seguridad personal.

El hombre no siente que tiene que complacer a la prostituta, no la tiene que hacer feliz ni se tiene que preocupar por sus necesidades emocionales ni sus exigencias. Puede dar o recibir sin la carga de la reciprocidad, ser enteramente egoísta, especialmente agresivo o pasivo y no solo la mujer no se molesta, sino que luce excitada. Él no es responsable por ella de ninguna manera. Se sabe que estas son actuaciones, pero no importa. Para él, la ilusión de autenticidad es suficiente. Como en cualquier otra experiencia, a mi llegada a Marruecos, decidí que no podría elegir una mejor forma de integración en el país que la convivir en el seno de una familia marroquí, en el calor de un hogar desde el que poder afrontar las nuevas experiencias, conocer la cultura desde dentro y aprender a adentrarme en una realidad desconocida, no como mera observadora sino partícipe en el devenir diario de la sociedad.

Regresó a las 2 horas con sus flamantes lentillas de color que luciría en la fiesta de cumpleaños. Lo quería, era evidente, pero su paga semanal no alcanzaba para comprar aquel capricho.

Se montó en el asiento de copiloto y se marchó. Después de 45 minutos de larga espera en el mismo lugar, me empecé a inquietar por la tardanza. Ahí fue cuando realmente me alarmé, por la inconsciencia de montar en el coche de un desconocido. Uno de los ejemplos de este tipo de chicas, vino de la mano de una vecina próxima a mi vivienda.

Sus ropas caras, su peluquería semanal y su coche descapotable, nada tenían que ver con el nivel de vida familiar. No hay una transacción económica directa por el servicio prestado, pero sí una cesión del cuerpo a cambio de cumplir con el deseo de alcanzar una vida de lujo. Algunas de ellas, terminan viéndose involucradas en la prostitución, de manera directa o indirecta, tal y como se refleja en el blogger Words For Change. Recuerdo la primera vez que acudí a la Casa de España en Casablanca, un espacio visitado mayoritariamente por hombres marroquíes de clase alta y chicas jóvenes, también marroquíes.

Su objetivo era claro, había estudiado una carrera y no dudaba querer trabajar de ello, fuese como fuese. Existe una gran distinción entre la prostitución ejercida en pueblos y ciudades, tal y como pude observar en Khemisset y Azrou o en Rabat , Marrakech y Tanger. El analfabetismo y la soledad son dos de las características principales de estas mujeres.

Otra cosa bien distinta, es la que se ejerce en ciudades, especialmente turísticas. La Organización Panafricana de Lucha contra el Sida en Marruecos lanzó un escalofriante estudio sobre la prostitución en el país. Las motivaciones de las mujeres que han desencadenado en la venta de su cuerpo se basan en el grado elevado de analfabetismo y pobreza, especialmente de las mujeres provenientes de las zonas rurales. Ese fue el caso de Oumaima, una muchacha de apenas 16 años que fue reclutada para trabajar en el servicio domestico, como interna.

prostitutas de club estereotipos de las mujeres Aquello sí que era sórdido. Una puta no puede ser contratada en calidad de tal ni darse de alta como autónoma ni cotizar a Hacienda ni sindicarse ni tener una cartilla de la Seguridad Social ni acceder en su día a una jubilación. Ese fue el caso de Khadija, una mujer de 42 años, madre de 3 hijos y repudiada por su marido y familia, quien la consideraba responsable del fracaso familiar. Embarcaba a las actrices porno prostitutas valencia la celestina prostitutas. La verdad es que sale casi igual que ha entrado, con un prostitutas de club estereotipos de las mujeres de color en los labios y en las mejillas. Hay parejas que tienen un "trato" privado. Hace unos años, tuve la oportunidad de participar en un estudio sobre prostitución a nivel nacional, por lo que pude tener acceso de primera mano a conocer los testimonios de quien la ejercen y de los propios clientes.

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